El material, una coherencia estilística y una personalidad clara nos ayudarán a elegir correctamentelos azulejos de nuestro baño

Si estás inmerso en una reforma o tienes pensado darle un lavado de cara a tu casa, sabrás que el cuarto de baño es una de las zonas más delicadas a la hora de plantear un proyecto de este tipo. Su uso es más intensivo que el de otras estancias y, por tanto, su mantenimiento más necesario. Por práctica y por estética, la elección de los materiales es una decisión crucial. Y cuando hablamos de materiales hablamos, por supuesto, del rey de los cuartos de baño: el azulejo.

¿Qué material es el más adecuado?

Sí, sabemos que el interiorismo entra por los ojos y que el criterio estético es el que más tira a la hora de afrontar una reforma. Ahora bien, la primera pregunta que debes plantearte para que el aseo de tus sueños no termine por convertirse en una pesadilla es tener claro qué material es el más adecuado. Ten en cuenta las calidades del azulejo, pero también la facilidad tanto para limpiarlo como para mantenerlo en perfecto estado de revista. Por su versatilidad, por sus cualidades y por sus posibilidades infinitas a la hora de combinar colores, texturas y formas, la cerámica es una apuesta segura.

¿Cómo acierto con el estilo y el color del cuarto de baño?

Una vez elegido el material más adecuado es cuando entra en juego la estética. Evidentemente, los gustos de cada uno marcarán la elección final. Aún así, hay que tener en cuenta una serie de criterios generales que te conducirán hacia el éxito. La iluminación natural, por ejemplo, marcará la decisión de apostar por colores claros (en el caso de que la estancia disponga de poca luz natural) u oscuros. Del mismo modo, la distribución de los elementos te permitirá crear espacios diferenciados.

Azulejos de baño. El veredicto Cifre

Si ya tienes claro el material y una base estética de la que partir, llega la hora de ponerse manos a la obra.

– El tamaño importa. El tamaño del cuarto de baño es crucial a la hora de elegir los azulejos. En el caso de las estancias grandes y bien iluminadas las combinaciones son innumerables. Las piezas de gran formato y con motivos naturales (mármol, madera…) pueden ser una buena opción. Si por el contrario, el espacio es pequeño, mejor apostar por azulejos claros y de menor tamaño. Disponer las piezas de forma vertical ayudará en a dar amplitud en el caso de techos bajos, mientras que disponerlas de forma horizontal ensanchará la pared en los techos altos.

– Una habitación más de la casa. El cuarto de baño tiene sus propios códigos, pero no olvides que es un espacio más de la casa y que el estilo debe ir en consonancia ¿Te gusta el estilo nórdico? En ese caso la combinación de azulejos blancos con superficies de madera es la apuesta ganadora

– Combina. Colores, suelos y revestimientos, formas, texturas… Si tienes los criterios claros es hora de dejar volar tu imaginación. Por ejemplo, puedes darle a la ducha un estilo propio apostando por azulejos que contrasten con el resto del baño o bien. Otra opción es jugártelo todo a una pared que atraiga las miradas o apostar por motivos más decorativos como los mosaicos o los azulejos hidráulicos.

¿Te han servido estos consejos? ¡Enséñanos el resultado!

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